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La Coctelera

Categoría: Ejercicios

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Hume: Ensayo de la inmortalidad del alma

Analizar la estructura argumentativa del texto propuesto.

«Razonando a partir de la marcha normal de la naturaleza, y sin suponer ninguna nueva intervención de la Causa Suprema (recurso que debería excluirse siempre de la filosofía), deducimos que lo que es incorruptible debe también ser ingenerable. Por lo tanto, si el alma fuese inmortal, ya habría existido antes de nuestro nacimiento. Y si su existencia anterior no nos concernió en absoluto, tampoco habrá de concernirnos su existencia posterior.»

(D. Hume, Ensayo sobre la inmortalidad del alma).

 

El texto pertenece al filósofo empirista escocés del s. XVIII, David Hume (1711-1776), y se sitúa dentro de su obra, Ensayo sobre la inmortalidad del alma (ensayo publicado después de su muerte, 1777, en el que critica las razones metafísicas, morales y físicas aducidas en defensa de la inmortalidad, reduciendo la creencia en esta última a mero objeto de la fe).

En el texto, Hume discute acerca de la inmortalidad del alma humana, lo cual entra dentro del análisis que Hume hizo de la religión. ¿Cuál es su postura al respecto? Si bien es cierto que nunca negó explícitamente la posibilidad de la inmortalidad del alma, si se sabe que la consideraba como una posibilidad meramente "lógica" e, incluso, un "capricho irracional". Parece claro que no creía en la inmortalidad.

Premisas:

a) "Razonando a partir de la marcha normal de la naturaleza"
Como fiel representante del empirismo, toma como punto de partida la observación de la experiencia, sin poder salirnos de ella.

b) "sin suponer ninguna nueva intervención de la Causa Suprema... "
Ese atenernos a la experiencia, implica que no podemos recurrir (como hace Descartes, por ejemplo), a causas extranaturales

b') ...(recurso que debería excluirse siempre de la filosofía)"
Añadiendo la apreciación de que la Filosofía, en general, no debe hacerlo nunca. Que Dios se quede fuera de la filosofía no es parte de la premisa, sino un supuesto que se sigue de b mismo. Podemos aquí mencionar el clásico y centenario debate filosófico sobre las relaciones entre la razón y la fe.

Tesis deducida de las premisas anteriores:

c) "deducimos que lo que es incorruptible debe también ser ingenerable"
Esto es, lo que no tiene fin tampoco tuvo un principio; es decir, la inmortalidad. Se trata de una tesis, un axioma, que no se deriva directamente de las premisas anteriores.

 

Teniendo en cuenta las dos premisas anteriores más el axioma, Hume nos ofrece una doble conclusión:

a) condición 1: "si el alma fuese inmortal,

conclusión: ya habría existido antes de nuestro nacimiento"

b) condición 2: "Y si su existencia anterior no nos concernió en absoluto,

conclusión: tampoco habrá de concernirnos su existencia posterior"

Es decir, si nuestra alma es inmortal, existió antes que nosotros mismos; algo de lo que, lógicamente, no tenemos experiencia, impresión o idea; y de la misma forma, con respecto a una "posible" existencia posterior a nosotros mismos.
Por lo tanto, es imposible saber si existe la inmortalidad. Podemos mencionar la influencia posterior de Hume en los positivistas lógicos y mencionar la proposición 7 del Tractatus: "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse".

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Ortega y Gasset: ¿Qué es la Filosofía? (I)

Explicar el significado que tiene, en el texto propuesto, el término 'modernidad', y la expresión 'intimidad consigo y con las cosas'.

«Para los antiguos, realidad, ser, significaba "cosa"; para los modernos, ser significaba "intimidad, subjetividad", para nosotros, ser significa "vivir" -por tanto, intimidad consigo y con las cosas. Confirmamos que hemos llegado a un nivel espiritual más alto porque si miramos a nuestros pies, a nuestro punto de partida -el "vivir"- hallamos que en él están conservadas, integradas una con otra y superadas, la antigüedad y la modernidad. Estamos a un nivel más alto -estamos a nuestro nivel-, estamos a la altura de los tiempos. El concepto de altura de los tiempos no es una frase, es una realidad, según veremos muy pronto.»

(Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?).

 

Aquí la palabra modernidad se contrapone a antigüedad. Se trata por tanto de la denominación que recibe la época marcada por unos criterios diferentes a los anteriores. Es el periodo que se inicia con Descartes en el s. XVII, y que Ortega pretende que se haya concluido o esté a punto de concluir por haberse llegado ya a posiciones radicalmente distintas como las que él va a proponer.

La expresión 'intimidad consigo y con las cosas', es la definición que da aquí Ortega al término "vivir". No solo tenerme a mí mismo, ser consciente de lo que a mí me pasa, sino también a mí con las cosas conmigo o a las cosas conmigo. Puede servir para aclararlo poner en paralelo con esta otra frase muy conocida de Ortega porque expresa lo mismo con una equivalencia casi perfecta: "yo soy yo y mis circunstancias, y si no la salvo a ella, no me salvo yo".
Las cosas, o la circunstancia, y yo, no forman un agregado sino que se entrelazan de tal manera que constituyen mi intimidad, son inseparables.

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Nietzsche

Relacionar el contenido del texto con el pensamiento del autor y exponer sistemáticamente las líneas principales de este pensamiento.

"¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas sino como metal"

F. Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral.

 

El texto pertenece a la obra "Sobre verdad y mentira en sentido extramoral" que Nietzsche publicó en 1873 inmediatamente después de su primera gran obra "El origen de la tragedia en el espíritu de la música". En ella expresa su firme decisión de dedicarse plenamente a la filosofía, partiendo de una crítica nihilista de toda la producción filosófica occidental que empieza con Sócrates, Platón y Aristóteles. Comienza con esta fábula: "En algún apartado rincón del universo centelleante; desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que los animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la "Historia Universal"; pero a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer"

Nietzsche quería dar una idea de lo caduco y estéril que es el intelecto o inteligencia humana dentro de la naturaleza. Durante eternidades no existió, y cuando de nuevo se acabe todo, no habrá sucedido nada, puesto que para ese intelecto no hay ninguna misión más allá de la vida humana. El ser humano, no es más que eso: humano, pero tiende a engañarse y piensa que todo el mundo gira alrededor de él mismo. Ese orgullo ligado al conocimiento es la causa del engaño acerca de su propia existencia al supervalorar su ciencia o conocimiento mismo. La inteligencia como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas, fingiendo, mintiéndose a sí mismo y a los demás, por esto Nietzsche se sorprende de que haya surgido en los seres humanos el amor a la verdad. Y es aquí donde por primera vez realiza un ejercicio de genealogía y de nihilismo.

El primer impulso hacia la verdad interesada procede de la necesidad. En estado salvaje o de naturaleza y ante la amenaza de los demás, los seres humanos utilizan la inteligencia para fingir; pero esta situación no es soportable indefinidamente. Obligados por la necesidad, deciden sobrevivir en sociedad, y para ello realizan un contrato social que evite la guerra de todos contra todos, (la misma idea de Rousseau). En ese tratado de paz se acuerda y fija lo que a partir de entonces ha de ser verdad: se inventa una designación de las cosas que sea válida y obligatoria para todos, dándole al lenguaje fuerza de ley para decidir qué es verdad y qué es mentira. El mentiroso utiliza incorrectamente las designaciones que son socialmente válidas, dirá por ejemplo "soy pobre" cuando la designación correcta de su estado es la de "rico". Esta mentira no producirá rechazo en la sociedad mientras que no sea interesada y ocasione algún perjuicio.

Las personas no detestan las mentiras, sino sus perjuicios, del mismo modo que no aman la verdad, sino sus consecuencias agradables. Por otro lado, tampoco el lenguaje expresa completamente la realidad. Una palabra es la reproducción en sonidos de un impulso nervioso. El lenguaje sólo puede designar las relaciones de los humanos entre sí y con las cosas por medio de metáforas, metonimias y antropomorfismos. El ser humano se convierte en medida de todas las cosa; cayendo en el error de creer que tiene las cosas delante de manera inmediata, como objetos puros olvidando su origen metafórico. No existe una ley de la naturaleza que no sea proyección de nuestros conceptos y relaciones de espacio, tiempo y número.

Esta obra contiene en germen las afirmaciones más importantes de toda la obra nietzscheana: el nihilismo, la transmutación de los valores, la muerte de Dios, etc. Y pone las bases de una nueva perspectiva: el vitalismo, la voluntad de poder y el superhombre.

En primer lugar, realiza una crítica al intelectualismo y a la metafísica tradicional que pensaba ingenuamente alcanzar la verdad, cuando en realidad la inteligencia humana, descansa solamente en un fondo biológico instintivo al que sirve. La conciencia es sólo lo superficial del conocimiento humano, que lleva al engaño y a la ilusión. Desenmascarada la ilusión del conocimiento intelectual, señala la importancia de las actividades irracionales, consideradas banales por la razón: la experiencia artística, -similar a la onírica- no aporta un grado menor de ser que la vida racional, y tiene la ventaja de devolver al ser humano la ilusión vital. Esta obra es por tanto un primer ejercicio de nihilismo, al expresar la transmutación del viejo concepto de verdad, en pura metáfora aceptada socialmente.

Al señalar el engaño y falacia del idealismo, inicia la transmutación de los valores. Este ataque al idealismo, (por el que ha errado milenariamente la cultura occidental en metafísica, moral y religión, idealismo, que es en realidad, puro nihilismo, es decir no es más que una ilusión), continúa en sus obras posteriores: Humano, demasiado humano, Aurora y en la Gaya Ciencia, hasta desembocar en Así habló Zaratustra, que simboliza para nuestro autor, la cumbre de su pensamiento. El derribo y transmutación del idealismo (esencia misma del nihilismo), quedan recogidos en la metáfora de la "muerte de Dios", motivo central de la primera parte del libro.

La muerte de Dios, es la constatación de un camino recorrido por el pensamiento occidental, que no es otra cosa que la expresión de la alienación humana y el nihilismo.

El pensamiento filosófico occidental sucumbió a la tentación platónica de valorar negativamente el mundo sensible; al postular como característica del ser auténtico, de la idea, la quietud, la inmovilidad, la estabilidad; al separar el ser del tiempo. Platón distinguió entre un mundo aparente, fenoménico, pasajero y engañoso y un trasmundo eterno, verdadero y bueno. El hombre sabio y bueno debe mirar sólo a lo ideal sintiendo a su alma cautiva de un cuerpo sensible que solo merece desprecio. De este modo la moral platónica, su axiología o tabla de valores, indica al ser humano la huída de este mundo y el rechazo de lo instintivo y vital. El dios judeocristiano sintetizó toda esa idealidad trascendente. Lo alto y sublime fue predicado de Dios; lo bajo y enfermo del hombre. Dios enajenó lo mejor del hombre constituyéndose en el "vampiro de su vida".

Esta debilidad del hombre que afirma a Dios expresa la decadencia de occidente, que ha culminado en el puro nihilismo. La muerte de Dios, mensaje de Zaratustra, supone una catarsis o liberación de las fuerzas dormidas del hombre, revitalizadas ante su cadáver. Purificado el ser humano por el nihilismo, surge la posibilidad de la inversión de los valores y de la forma de valorar misma. Éste es el sentido de las tres metamorfosis propuestas en Zaratustra: el camello, que, obediente se inclina ante la ley de Dios, actuando siempre por deber y respetando su pesada carga, deja paso al león que dice no a la moral objetiva y rompe con sus fuerzas las ataduras de la ley. A su vez, se transmuta en el yo creador, que como un niño afirma la vida como un juego.

La muerte de Dios deja paso a una concepción lúdica de la existencia, inaugura un nuevo modelo de ser humano. La muerte de Dios, supone el hundimiento de la cultura occidental construida sobre el más allá, y hace que se ponga en marcha la energía de la creación humana, la voluntad de poder, que designa tanto la fuerza creadora del universo, como el despliegue del hombre total, del hombre cósmico, es la energía de la tierra y sus habitantes; es el dinamismo de la naturaleza, del conocimiento, de la política y del arte. Este despliegue de la voluntad, descansa en el concepto de eterno retorno, como fondo insondable de un universo limitado y finito, como la única manera de pensar la eternidad.

La voluntad de poder, lleva a la sustitución de la moral de los esclavos por la moral de los señores. La moral de los esclavos es la moral de la piedad, compasión, desinterés, dulzura, paciencia, castidad, del ascetismo, y en general del pesimismo ante esta vida; es la moral cristiana. La moral de los señores cambia la tabla de los valores. El señor es fuerte y poderoso, sabe dominar y dominarse; es duro para sí y para los demás; desprecia la cobardía, el miedo, y, sobre todo ama la vida, esta vida que es la única que hay. Sólo aquellos hombres que se han ejercitado en la nueva moral, están ligeros de equipaje, para dar paso al superhombre. Según la evolución, el hombre mismo debe ser suprimido, y superado en el superhombre.

El superhombre, afirma Nietzsche, no es la pérdida de sentido, sino la afirmación del sentido de la tierra, del eterno retorno; es la victoria sobre la escisión entre el alma y el cuerpo; ambos irán ahora unidos en la afirmación de los impulsos vitales, de la voluntad de poder. Se trata de una mutación cultural, no genética, que hace del individuo su propio creador. El superhombre sustituye los valores cristianos muertos por sus contrarios. El ser humano es un puente hacia el superhombre. El hombre actual debe ir preparando su venida, a través de la "gran política", es decir a través de la moral de los señores y de la voluntad de poder.

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Silogismos EIO

1º Figura

Ningún rubio es inteligente

Algunos estudiantes son rubios

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Algunos estudiantes no son inteligentes.

 

2º Figura

 

Ningún inteligente es rubio

Algunos estudiantes son rubios

____________________________________

Algunos estudiantes no son inteligentes

 

3º Figura

Ningún rubio es inteligente

Algunos rubios son estudiantes

_____________________________________

Algunos estudiantes no son inteligentes.

 

 

Espero tenerlo bien, porque me ha costado entenderlo!!! :-)

 

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El Menón; Platón

1-Identificar la o las propuestas filosóficas del texto y citar la frase o frases que las recogen, glosándolas brevemente.

El tema central del diálogo es la virtud, se trata de averiguar qué es, pero por el camino se presentan otros varios problemas que se han de resolver para poder llegar a una conclusión final sobre la virtud y su esencia. Aquí Menón le pregunta a Sócrates si sabe lo que es la virtud.

2. Relacionar el contenido del texto con el pensamiento del autor y exponer sistemáticamente las líneas principales de este pensamiento.

En primer lugar, nos encontramos ante una cita socrática: “sólo sé que no sé nada” con ella, Platón reafirma su teoría de la reminiscencia (reminiscor = acordarse), en la que identifica el saber con el recordar. Esta teoría, también conocida como anámnesis = recuerdo), explica que, gracias al tiempo que el alma ha pasado en el mundo de las ideas, donde lo ha visto y aprendido todo, el hombre puede recordar lo que el alma olvidó al caer en el cuerpo, a través de la observación de las copias existentes en el mundo sensible.

Sócrates pide a Menón que defina la esencia de la virtud, siendo definida esta como aquello por lo que una cosa es precisamente esa cosa; en el caso del ser humano, por ejemplo, la esencia es el alma (racional e irascible), ya que es la que debe dirigir a la parte concupiscible del cuerpo. Esto queda explicado en el mito del carro alado, en el que una auriga (racional) es dirigida por dos caballos, uno bueno que tira hacia la bóveda celeste (irascible) y otro malo, que cae por su propio peso hacia la tierra (concupiscible).

Para responder a la pregunta de Menón de cómo podrían los hombres llegar a ser buenos, Platón utiliza otra de las citas socráticas: “conócete a ti mismo” con la que reconoce la importancia del individuo sobre la sociedad ya que, siendo aquel parte de esta, es primordial que cada uno actúe conforme a sus convicciones para que todo el colectivo marche bien. Es decir, cada uno ha de averiguar cuáles son sus virtudes específicas para encontrar su lugar en la sociedad. No todos los hombres están dotados por naturaleza de igual modo, y por ello no deben realizar las mismas funciones. En base a esto, Platón ofrece una jerarquización social con tres peldaños: el más alto sería el de los gobernantes- filósofos, a quienes corresponderían la prudencia y la sabiduría; después estarían los guerreros, quienes tendrían que demostrar fortaleza y valentía; y por último, en el escalón más bajo, haciendo funcionar la polis, los productores (artesanos, comerciantes, campesinos...) a quienes corresponde la templanza. Por tanto, para Platón, la ciudad no es un conjunto de individuos, sino que forma una unidad real, un organismo espiritual, y de ahí que, entre su estructura y la del hombre, exista tal paralelismo. Este proyecto utópico de ciudad ideal queda recogido en otro de sus diálogos: La República.

Por último, Platón explica la diferencia entre la opinión exacta y la verdadera ciencia, siendo la primera una conjetura con posibilidad de cambio, mientras que la segunda es irrevocable y se puede enseñar. Ambos términos se relacionan con ambos mundos: la verdadera ciencia reside en el mundo de las ideas, la auténtica realidad, mientras que la opinión exacta es propia del mundo sensible, donde todo es cambiante. Se puede llegar, por tanto a la siguiente relación de términos:

Mundo sensible- devenir- irreal- copia- Opinión

Mundo inteligible- catarsis- realidad verdadera- original- Verdad

3. Relacionar el contenido del texto y el pensamiento del autor con el marco histórico, sociocultural y filosófico de su época.

Platón vive en Atenas, durante la época clásica de Grecia (500 - 323 a. C.), durante la cual, esta polis, alcanza su máximo esplendor cultural, político y económico.

Durante su infancia, Platón (427 - 347 a. C) vive de cerca la Guerra del Peloponeso (431 - 404 a. C.), en la que se enfrentan Atenas y Esparta, enemigos tradicionales, con sus respectivos aliados. La muerte de Pericles , gran demócrata, y la subida al poder de dirigentes menos hábiles, conducen a la derrota de Atenas y a la consiguiente hegemonía de Esparta, que instaura el Gobierno de los Treinta Toranos, en el cual participan familiaresde Platón. Pero esta tiranía no dura mucho, y el control de la polis pasa a manos de Tebas para volver, finalmente, a la propia ciudad y a la democracia.

Ya con Pericles (495 - 429 a. C.) se dio un gran avance en cuanto a la igualdad entre sexos y la democracia en general; pero este poder otorgado al pueblo es, precisamente, lo que hace estar tan en contra de este sistema a Platón, ya que fue un jurado popular quien sentenció a muerte a su adorado maestro Sócrates. Platón apuesta por un gobierno dirigido por filósofos y una sociedad dividida en clases según méritos propios y no por linaje.

En la sociedad griega, la familia es la base de la comunidad, y la ciudad la comunidad más perfecta en la que pueda realizarse el individuo encaminado hacia la felicidad en la convivencia con sus semejantes. Cada individuo tiene su lugar natural según su edad y sexo. Los griegos se reúnen en el ágora, donde discuten los temas políticos y exponen sus ideas. No hay distinciones políticas entre los ciudadanos de la polis, pero sí para los extranjeros y esclavos.

La mujer estaba relegada a un segundo plano, ocupándose de la casa y de los hijos, educando a las niñas mientras que los niños asistían a las escuelas y a los gimnasios, y sin participar en la vida política de la ciudad. Platón, por otro lado, abogaba por la total igualdad de sexos, por la responsabilidad de la ciudad en la educación de los jóvenes y por la supresión de la propiedad y la familia en las dos clases superiores, para evitar los intereses egoístas.

La aparición del teatro en Atenas, en sus dos formas clásicas de tragedia y comedia, marca una nueva etapa para la literatura. En la tragedia, destacan autores como Esquilo, “creador de la tragedia” por haberle dado verdadero esplendor a esta; Sófocles, autor de Edipo Rey y Antígona, entre otras; y Eurípides, que no triunfó verdaderamente hasta después de su muerte. De autores de comedia, sólo se han conservado los escritos de Aristófanes

En el panorama filosófico, Platón se opone a los sofistas, a quienes ya no les interesa la investigación de la naturaleza, sino la cultura y la política, poniendo en un primer plano al hombre en sociedad y sus valores. Son hombres de diversa procedencia, caracterizados por su afán didáctico, tienen ideas progresistas y se presentan como maestros de educación y cultura, a la vez que de excelencia social, al servicio de quienes pretenden brillar en la sociedad. No dudan en cobrar las lecciones a sus discípulos, lo que Sócrates y, por consiguiente, Platón consideran escandaloso. Los sofistas son duramente criticados por Platón, que les reprocha cuidarse más de la opinión que de la verdad; les recrimina su relativismo, manifiesto en la frase de Protágoras <<el hombre es la medida de todas las cosas>>, y una cierta inmoralidad derivada de esta actitud, puesto que buscan el éxito social y no la auténtica sabiduría. Conscientes de que la vida política la dirigían los buenos oradores, enseñaban a <<hacer más fuerte el argumento más débil>>y, escépticos ante la posibilidad de hallar la verdad absoluta, adiestraban a sus discípulos para argumentar en pro y en contra de una misma opinión.

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Physis y Nomos

physis está claro que todos hemos nacido de igual manera, todos somos seres humanos unos hombres y otros mujeres; pero todos somos iguales; en cambio, os estareis comentando "Pues yo no tengo la misma manera de pensar que tu", y es que aqui encontramos la diferencia por nomos, que nos da un orden de la vida a seguir, y cada uno toma distintas opciones para seguir la vida.

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El Intelectualismo moral:


El propósito central de la reflexión de Sócrates es moral: la perfección del individuo.

Esta perfección consiste para Sócrates en el autodominio. Aquí se constituye el ideal clásico del sabio moral: el héroe no es aquel que vence sobre los demás, sino el que vence sobre uno mismo.

El sabio es el que -ordenándose conforme a su inteligencia- se domina a sí mismo; lo cual significa que hay algo en uno mismo -las pasiones- que debe ser dominado o sometido, y cuyo desgobierno acarrea la infelicidad, la imperfección o el mal moral.

Para este propósito moral se precisa de un conocimiento distinto de las especulaciones sobre el origen de la realidad natural (fracasadas, por otra parte en los físicos, naturalistas y cosmólogos, es decir, todos los pre-socráticos).

La mirada no ha de dirigirse hacia fuera y a los comienzos, sino hacia dentro (hacia sí mismo) y hacia los fines (de las acciones, de la vida humana). La filosofía tiene que ser autognosis (conocimiento de sí mismo). Sin el conocimiento moral no hay autodominio.

La virtud se basa en el conocimiento, en la aprehensión «intelectual» de los valores y éste puede ser aprendido y enseñado.

Sócrates trata de someter la vida humana y sus valores a la razón y trata -además- de racionalizar la conducta humana ajustándola a normas fijas y universales.

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Test de los Presocraticos